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martes, 16 de octubre de 2012

 Canción del pirata


  Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,                               5
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

  La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,                            10
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,                    15
y allá a su frente Estambul:

  Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza                              20
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

  Veinte presas
hemos hecho
a despecho                                                25
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.                                                30

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                                         
  Allá muevan feroz guerra                        35
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.                       40

  Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta                                            45
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,                         50
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene                            55
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

  En las presas
yo divido
lo cogido                                                 60
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.                                                  65

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  ¡Sentenciado estoy a muerte!                70
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.                         75

  Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo                                        80
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,                       85
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

  Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor                              90
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

  Y del trueno
al son violento,                                        95
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado                                                 100
por el mar.

  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.                          105
 
 
 
Comentario.

    La Canción del pirata es una composición poética de José de Espronceda que forma junto con otros poemas (El reo de muerte, Canción del cosaco, El mendigo...) parte de su lírica de carácter social, dedicada a la exaltación, tan propia del Romanticismo, de aquellos héroes que viven proscritos de la sociedad por los valores que encarnan, principalmente, la libertad.
   El autor del poema José de Espronceda es el poeta más representativo del movimiento romántico en España, por lo que muchas de las características de este movimiento literario se reflejan, como en ningún otro autor, en sus poemas. En este sentido, la ya comentada libertad incide en el poema desde un doble plano: el del contenido, por medio del pirata quien surca los mares libre de toda ley creada e impuesta por los hombres (vv. 1-8 / 34-40) y, además, toma lo que desea y cuando lo desea (vv. 23-30 / 41-48) imponiendo así su voluntad; y el plano de la expresión que trataremos más adelante.
   Otras de las características del movimiento que tiene mayor incidencia sobre el poema es la visión romántica de la naturaleza. La naturaleza es en este poema una proyección de la figura del pirata: violenta, desatada, por encima de los valores humanos y sus normas (vv. 41-42,/ 90-96). Naturaleza y pirata son libres y rebeldes a las normas sociales.
    La figura del pirata había sido tratada con anterioridad por Lord Byron, paradigma para toda Europa, por actitud y obra, del poeta romántico. Espronceda refleja, por tanto, en este poema la influencia de la obra el corsario de Byron.
    El contenido del poema es, ante la ausencia de toda anécdota, la descripción del pirata puesta en su propias palabras: libérrimo, violento, valiente y orgulloso, leal a su barco y a la naturaleza con la que se identifica, pero a la que también se somete. Esto es, el pirata solo obedece a las leyes de la naturaleza que están por encima de las leyes del hombre (vv. 34-36 / penúltima estrofa). Estas leyes no le preocupan, se somete a ellas de forma natural y serena como manifiestan los vv. 88-101.
    El tema, más allá que se encarne en la figura del pirata, es uno de los más habituales en el movimiento romántico: el héroe rebelde, simbolizados a menudo en dos mitos exaltados por el Romanticismo y a los que redime de la visión tradicional, Satán y don Juan.
    Por otra parte, el plano formal -comentamos anteriormente- es reflejo también de esa libertad creadora del poeta romántico, a cuyo genio artístico no cabe poner trabas en las formas. Destacamos así, pues, el recurso de la polimetría: versos octosílabos y tetrasílabos estructurados de la siguiente forma:

    1º.- Dos octavilla agudas. Es una estrofa de ocho versos de arte menor cuya rima consonante queda distribuida en el siguiente esquema : -aab-ccb.

   2º.- Sextilla de pie quebrado de rima consonante en el que el segundo verso es tetrasílabo (de ahí quebrado): abaccb.

   3º.- Una octavilla aguda de versos tetrasílabos:-aab-ccb.

   4º.- Por último, una copla (4 versos octosílabos de rima asonante) que hace de estribillo del poema: 8- 8a 8- 8a.

    El resto del poema sigue este esquema con alguna variación.

   En el plano morfosintáctico podríamos destacar también el uso de repetidos hipérbatos como una necesidad de romper con la sintaxis habitual de la oración y una manifestación más de su libertad creadora (vv. 9, 10, 11, 12, 23-26...).
 
 

Actividad 1: realizar comentario de un texto literario de Espronceda.

La desesperación

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones*
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche                     5
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas
la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno                10
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.                    15

 [...]

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,                 25
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento            30
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;                       35
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

 Me gusta una campiña                    40
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre                   45
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

 Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado                  50
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.                     60

Me gusta que al Averno**
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,                     65
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes*** caso hacer.

Insólita avenida que
inunda fértil vega,                             70
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,                     75
¡qué gusto!, ¡qué placer!

[…]

* Un viento procedente del norte.
** Infierno.
*** Expresión de dolor: ay.